2 de mayo de 2014

"INFLACION, POBREZA, SALARIO" #OPINION #VENEZUELA



   Articulo para el diario Ultimas Noticias



   Inflación y pobreza no son amigas, ni del gobierno porque lo erosiona, y ni de la ciudadanía, porque la empobrece. Una acelera y destruye la posibilidad concreta de superar la otra. En los registros de las instituciones oficiales de nuestra historia económica contemporánea nos encontramos con resultados alertadores. Para el año de 1997 se estimaba que por cada punto porcentual de inflación la variación promedio de la pobreza aumentaba unos 0,45 puntos porcentuales, mientras que la variación promedio de la pobreza crítica aumentaba 0,25 puntos porcentuales. En lo concreto, lo real, esto significó que al final de año por cada punto porcentual adicional de inflación, el número de hogares pobres en promedio aumento 18.605 y el número de hogares en pobreza crítica aumento en 10.329. La persistencia de la inflación aleja a la superación real de la pobreza, acerca la erosión, el desequilibrio y fortalece escenarios que allanan la gobernabilidad.


  El problema de la inflación en Venezuela tiene una dinámica propia que es ajena a su estructura económica. Más allá del modelo económico vigente, padecemos una inercia inflacionaria asociada a unos controles de precios prolongados y a los vulnerables ajustes en política cambiaria. El problema no es relativamente nuevo, lo venimos padeciendo desde finales de los años 80 y se agravo en los 90’.  


   Lecciones recientes nos dictan cuales políticas no deben repetirse para combatir la inflación, pero como suele suceder, la historia, en este caso en su dimensión económica, suele dejarse de lado. La aceleración inflacionaria observada en periodos anteriores ocurrió en contextos donde los controles de precios han sido utilizados durante períodos prolongados. También la historia reciente nos dicta y advierte que las políticas anti-inflacionarias basadas fundamentalmente en el ancla cambiaria no han sido suficientes para abatir la persistencia de la inflación y mucho menos en contextos fiscales no consolidados.

   Sabiendo que no repetir, también hay acciones por emprender. Si protegemos el valor real del salario de los trabajadores, fortalecemos nuestra política fiscal, auspiciamos la producción nacional y disciplinamos el gasto público, al país todo le ira mejor.

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