12 de junio de 2012

LAS POLÍTICAS PÚBLICAS: ALCANCES Y LIMITACIONES

Por Nelson Villavicencio Chitty









  El ejercicio del gobierno y sus instrumentos son dinámicos. Desde Uruk hasta nuestros días no se gobierna bajo los mismos parámetros ni a los mismos ciudadanos. El concepto de progreso ha venido delimitando el modo de vivir en sociedad, y por ende, la manera en cómo los administradores públicos definen, deciden e implementan las políticas. 


   Si uno se preguntara en la actualidad ¿Con que instrumentos se gobierna?, lo más probable es que uno se halle con frecuencia con dos respuestas: las leyes y las políticas. Las políticas públicas resultan así una acción del Gobierno.


   En sentido común, las políticas públicas no son más que una herramienta de los administradores en el ejercicio de gobernar para manifestar el gobierno. En esta aproximación inicial hay un detalle importante: ¿Las políticas públicas son un instrumento exclusivo del Gobierno? Pues sí y no.


   No, en tanto que las políticas públicas son acciones colectivas, es decir, son el resultado –idealmente- de acuerdos entre voluntariados de distinta naturaleza. Su curso es expresión del entendimiento de distintos actores. Esta impresión nos daría a entender que es un instrumento consecuente a una interpretación colectiva, y por lo tanto, a pesar que proviene desde el gobierno, previamente es el resultado de actores relacionados con éste. 


   Por otro lado, son un instrumento exclusivo de los gobiernos en el entendido de que las políticas públicas tienen que ver fundamentalmente con acciones de naturaleza pública en las que interviene el poder legítimo. Las políticas públicas pueden distribuir servicios, incentivar comportamientos, prohibir acciones privadas, imponer costes (Ballart y Ramió: 2000) Es decir, suponen que su origen sea legítimo, lo que las hace instrumento exclusivo del gobierno.


   Otra consideración importante en ésta aproximación tiene que ver con quién es instrumento de quién, es decir, es el gobierno un instrumento de las políticas públicas, o, son las políticas públicas un instrumento del gobierno. Nuevamente la respuesta es sí y no. El planteamiento de que el gobierno es un instrumento de las políticas públicas tiene que ver con la naturelaza diferencial entre política y políticas públicas. Como bien sabemos, ambas tienen que ver con el poder social o poder en la sociedad, pero la política es concerniente al poder en general, sin especificidad unívoca en las políticas públicas. La política en esta interpretación puede ser analizada como la búsqueda de establecer políticas públicas sobre determinados temas e influir en ellos. El objetivo de los políticos, si distingo de ideologías, es establecer sus políticas o bloquear aquellas con las que discrepan. Quienes quieren el gobierno, quieren políticas públicas. Bajo ésta concepción diferencial es cuando el gobierno se convierte en instrumento de las políticas públicas (Lahera: 2004)


   Por otra parte, las políticas públicas son instrumento del gobierno en tanto que resultan las acciones fundamentales que dispone para su ejercicio y legitimación social. En esta consideración, las políticas publicas son un instrumento del gobierno debido a que brindan –con suerte y en no siempre en su mayoría- una segunda etapa de legitimidad, la social. Si bien los gobiernos son el resultado de expresiones democráticas, ésta legitimidad debe verse constantemente reforzada por las acciones del gobierno. Las políticas públicas son en esta concepción acciones legitimadoras del gobierno en su cotidianidad en tanto que diseñan y ofrecen bienes y servicios que contribuyen en su confianza y vigencia.


   No obstante, y a pesar de esta instrumentalización bidireccional, puede presentarse en determinados sistemas políticos la inexistencia de una de ellas, generando esto un impacto negativo en el resultado ulterior. Donde existe la política sin propuestas de políticas públicas, el poder del sistema político está concentrado, generando esto como consecuencia que donde exista la política sin políticas públicas, la demagogia sea un factor constante. A su vez, pueden haber políticas públicas que desconsideren la política, lo que debilita la gobernabilidad social (Idem: 2004)


   Lo expuesto hasta ahora nos parece relevante porque aclara las ideas iniciales que se nos ocurren para definir lo que es política pública. Comúnmente partimos afirmando que”Son acciones del gobierno para…” o “ Es un instrumento de los gobiernos…”. Por ello, queremos compartir la siguiente definición: Las políticas públicas son programas de acción que tratan de enfrentar, mediante distintas acciones, los problemas y contradicciones existentes en un sector de la sociedad o en un espacio geográfico determinado (Gomá y Subiráts en Velasco, M: 1 pp).


   Compartimos esta definición por que creemos que con ella; en primer lugar, supera los errores iniciales que se nos vienen a la cabeza cuando queremos definir que es una política pública, obvia el origen de la política y la relación en su instrumentalización; en segundo lugar, se distingue a si misma de otras acciones que son parte de las políticas públicas, pero que no son políticas públicas necesariamente, circunscribe en ella distantas acciones – apelando a planes y proyectos seguramente- que son parte de las políticas pero que empírica y teóricamente no lo son; y por último, distingue la necesidad de las políticas más alla de los problemas justificándolas también en las contradicciones, permitiendo con ello que su rango de acción sea mucho mayor al de la exclusividad de los problemas.


   Partiendo de esta definición, podemos agregar otras consideraciones importantes relacionadas con el estudio, interpretación y enfoque de las políticas públicas. El estudio de éstas podemos decir que es de corta data, a pesar de que seguramente si incursionamos en anacronismos históricos y políticos, podríamos conseguir iniciativas de naturaleza similar a lo que conocemos como políticas públicas desde la formación de los Estado-Nación. No obstante, esta metodología de acción de la ciencia política y de los estudios militares es de finales del siglo XX. Con su origen ya partían las diferencias sobre el acento que debía dársele a ésta metodología. Para el mundo anglosajón el énfasis estaba en la arena política y el diseño, mientras que para Europa el hincapié recaía sobre los procesos y resultados. Esto hace que para el estudio y análisis de las políticas públicas existan diversas metodologías en su abordaje dentro de la misma ciencia política.


   En este número importante de categorías de análisis de las políticas públicas esta la de los autores Hogwood y Gunn (1981).  Para ellos, esta metodología puede estudiarse mediante: El análisis de contenido; el análisis del proceso; el estudio de productos; la evaluación; información; análisis, y por último la defensa. Junto a éstos autores, también esta el enfoque de Laswell que data de 1971 que distingue en el estudio de las políticas las acciones orientadas a obtener conocimiento del proceso u obtener conocimiento útiles para el proceso (Laswell en Velasco M; 3 pp)


   Pero como puede verse, estas metodologías para el estudio de las políticas públicas colocan el énfasis en el proceso. Son metodologías que estudian los procesos de las políticas públicas. Pero las políticas públicas también podemos observarlas desde otras perspectivas, por ejemplo, considerándolas por niveles. Es decir, podemos analizar las políticas públicas en su relación el sistema político (maso); podemos analizarlas en su contenido prestando atención al origen y desarrollo de la política, o (meso); podemos analizarlas prestando atención en algunos elementos concretos de la política, ya sea la evaluación, el diseño, la implementación (micro).


   Lo fundamental para quienes elaboran políticas públicas o los decisores de éstas, recae en la capacidad sustantiva de abarcar la mayor parte de la realidad posible y la de distinguir en ésta las principales amenazas para el entorno donde se aspira implementar la acción, teniendo como base de análisis el alcance económico para la efectiva realización. Si nos preguntarán cuales elementos resultan en la actualidad los más importantes para definir lo que es una buena política pública en América Latina y el Caribe, aseveraríamos que son la viabilidad política, la factibilidad económica y el impacto socio-desarrollista los fundamentales en la región para conocer cuando es buena una política pública.



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